miércoles, 25 de marzo de 2009

Mr Jones, después de girar a la derecha, salte por la ventana.


¿ Saltarías por la ventana si tu GPS te lo pidiera ? Parece una pregunta estúpida, pero la realidad es que acabo de conocer el caso de un hombre que siguiendo las indicaciones de su GPS ha acabado con su coche colgando al borde de un precipicio. Mayor confianza en la tecnología es imposible.

¿ Hasta qué punto, en los inicios de la era de la inteligencia artificial, podemos poner alegremente nuestras vidas en manos de dispositivos tan sencillos y banales como los GPS de carretera, por ejemplo? No quiero ni pensar en los estragos que podría causar un cepillo de dientes si le incorporáramos una voz asistente...

¿Acaso la inteligencia artificial se desarrollará en detrimento de la inteligencia natural?

Parece ser que en este accidentado, pero gracioso ejemplo, la suma del binomio GPS + Humano no ha sido capaz de resolver el sencillo problema: barranco al frente, ¿freno o sigo?

Los que trabajamos entorno a la tecnología tenemos la obligación de comunicar los limites y los riesgos de la tecnología a nuestros usuarios. No es que haya que ser desconfiado, pero sí más listo. Y es que los aparatos no se equivocan nunca; solo fallan a veces…

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