viernes, 11 de septiembre de 2009

Taxe carbone, eso nos suena.


Ayer el Presidente Nicolas Sarkozy y su Primer Ministro François Fillon presentaron la “taxe carbone” que podemos traducir como impuesto sobre el carbono. Siguiendo ejemplos más nórdicos, como el alemán, Francia ha decidido contribuir a la lucha contra el calentamiento global aplicando un impuesto a los productos y servicios emisores de gases de efecto invernadero.
El procedimiento que han aplicado para incentivar la reducción de las emisiones es interesante y sencillo, a la vez que complejo de explicar, cosa que se notó en la rueda prensa del Presidente de la Republica francesa y en las posteriores entrevistas del primer ministro F. Fillon.

Resumiendo, se ha fijado un precio (alrededor de 17€) para la tonelada de carbono y se trata de recaudar un impuesto sobre las emisiones de carbono para luego redistribuirlo entre el conjunto de contribuyentes franceses. En la práctica, subirá el precio de los carburantes y Madame Dupont, por ejemplo, pagará más cada vez que vaya al surtidor de gasolina. Pero al final del año el Estado le entregará un “cheque verde” correspondiente a la redistribución de la recaudación del impuesto sobre el carbono entre todos los compatriotas de Madame Dupont. De esa manera, si Madame Dupont utiliza más el coche que la media de los franceses parte de su impuesto lo recibirán otras personas que contaminan menos que ella. En conclusión, a la señora Dupont le conviene cambiar de hábitos y salir favorecida en la redistribución de la “Taxe Carbone”

La medida es interesante y es un paso más. Pero la delgada capa de atmósfera que compartimos todos los habitantes de la tierra no conoce fronteras, solo recordar la “anécdota” de las botellas de vino con cosechas posteriores a las primeras pruebas nucleares atmosféricas (años 50 a 60, sobre todo) que contienen restos radioactivos de cesio-137.

Aunque de eso habló también el presidente Sarkozy, aludiendo a las propuestas que el gobierno francés piensa realizar a la Unión Europea para instaurar una “taxe carbone” a todas las importaciones. Eso sí seria un gran paso…

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